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Hasta hace poco la incidencia de HTA en pediatría era baja, del orden del 1 al 3%; sin embargo datos recientes indican que durante la última década los valores medios de HTA han aumentado sustancialmente en esta etapa de la vida. El sobrepeso y cambios del estilo de vida, como inactividad física y la mayor ingestión de alimentos hipercalóricos ricos en sal se consideran responsables de esta mayor incidencia. Cada vez hay más evidencia que la hipertensión tiene su origen en la infancia y que la Tensión Arterial (TA) del adulto a menudo se correlaciona con la TA en la edad pediátrica.
El control de la TA debe formar parte del examen pediátrico habitual desde los primeros días de vida; sin embargo a veces esto no es posible por el pequeño tamaño de los pacientes, pero debe incluirse en la consulta clínica a partir de los dos años de vida en niños sanos, y más precozmente en quienes presentan factores de riesgo familiares, renales y cardiovasculares.
Definimos clínicamente la hipertensión arterial en base a datos que consideran edad, sexo y talla del niño, según estándares nacionales e internacionales (TASK-FORCE REPORT); su medición exacta necesita de una meticulosa atención, el instrumental apropiado en un ambiente confortable y tranquilo.
La presión arterial elevada en este grupo etario es frecuentemente secundaria a una causa definida de origen renal, estas formas de presentación son potencialmente curables y se diagnostican en niños menores de 13 años de edad, en general cuanto más acentuada sea la hipertensión y más joven sea el paciente mayor es la probabilidad de hipertensión secundaria.
Si se descartan las causas secundarias de HTA, emerge el diagnóstico de Hipertensión Esencial o Primaria, en la cual clásicamente se implican factores genéticos, por ej. si ambos padres son hipertensos, existe un 50 % de probabilidad que su hijo padezca esta enfermedad.
Entre las situaciones clínicas de mayor riesgo se destaca la OBESIDAD que triplica las posibilidades de desarrollar la enfermedad, como así mismo el incremento en la ingesta de sal, alcohol y el sedentarismo en el origen de esta patología.
HIPERTENSION DE GUARDAPOLVO BLANCO
El diagnóstico de HTA se basa en controles seriados elevados de la presión arterial, pero en ocasiones, una excesiva reactividad emocional ante estas mediciones puede ofrecernos valores erróneamente aumentados, lo que se ha dado en llamar “falsos positivos”, es una condición benigna de bajo riesgo y habitualmente no es necesario indicar tratamiento.
Los síntomas asociados a la HTA varían considerablemente en los niños y a menudo, son mínimos a pesar de existir una hipertensión grave. Ante un niño hipertenso es fundamental determinar el compromiso de los denominados órganos de choque como el corazón, riñón y la retina.
¿Cómo tratamos a un niño hipertenso? el objetivo es disminuir la TA hasta un valor considerado normal para la edad, sexo y talla, dependiendo en gran medida de la causa y mecanismos productores de la hipertensión. El tratamiento inicial en la elevación leve de la TA consiste en una intervención no farmacológica mediante cambios en el estilo de vida, consistente en la disminución de peso en la hipertensión relacionada con la obesidad, regular la actividad física y la modificación dietética con poca ingestión calórica y restricción de sal. La participación y compromiso de la familia es vital para lograr el control de la TA en niños con exceso de peso. Las actividades sedentarias como ver la televisión y jugar con videos, no deben abarcar más de dos horas diarias. Los niños deben dedicar al menos 30/60 minutos por día a actividades físicas aeróbicas.
Los pacientes con hipertensión esencial sintomática, las formas secundarias, asociada a diabetes tipo I con evidencia de lesión de órgano blanco o con fracaso de las medidas higiénico-dietéticas necesitan tratamiento medicamentoso apropiado con una monitoreo estricto y con controles periódicos tanto por el médico pediatra como del especialista.
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