Pure - Anne Gedes
|
El nacimiento es un encuentro con lo que no se sabe. Es un encuentro con lo imprevisible, con lo más íntimo y lo más extraño de uno mismo.
Un niño nace en un lugar ya esperado y su ser se irá haciendo con los entrecruzamientos de deseos y fantasías que le darán forma a lo largo de su vida.
Hay una historia hecha de marcas, que aunque no sean conscientes, determinarán su futura estructuración.
|
|
Cuando en el nacimiento aparece lo inesperado, el enfrentamiento con una malformación u otra anomalía, hace que ésta ocupe todo el lugar, opacando así al niño que pasa a un segundo término. El diagnóstico pasa a ser su nombre.
El encuentro es, no con el niño sino con el problema. Cuando éste se detecta y los padres lo conocen con antelación, el tiempo de elaborarlo y la terapéutica adecuada, permitirán que el encuentro sea posible.
El diagnóstico prenatal se ha desarrollado ampliamente en los últimos años con el advenimiento de aparatos ultrasonográficos de alta resolución, estudios tridimensionales (3D) y en tiempo real (4D), los métodos invasivos de diagnóstico fetal, la formación de profesionales y de centros especializados en ésta área han permitido un conocimiento cada vez más profundo de una diversidad de anomalías y síndromes.
Esto ayuda a los padres y a los médicos a conocer de manera más precisa los distintos problemas que se presentan y valorar el pronóstico fetal.
Permite también organizar el trabajo del equipo de salud integrado por obstetras, ultrasonografistas, cirujanos, neonatólogos, genetistas, cardiólogos, psicológos, enfermeros, etc., capacitados según el nivel de complejidad de cada caso, para lograr un adecuado manejo postnatal.
El saber no cambia la realidad pero disminuye el impacto y permite instrumentar los modos de abordaje que orientarán el problema, que al ser conocido no será obstáculo para que ese encuentro, único y particular, se teja sobre la huella de una historia, que será su cauce, más allá de los eventuales desvíos que aparezcan.
|