Síndrome Urémico Hemolítico (SHU)

Síndrome Urémico Hemolítico (SHU)

Por: Dra. Claudia Juncos – Nefróloga Fetal e Infantil

DIAGNUS S.A.

En diciembre de 2013 se sancionó la Ley que instituye el día 19 de agosto de cada año como el “Día Nacional de la Lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico” en homenaje al Dr. Carlos Arturo Gianantonio, médico precursor en el combate contra la enfermedad.

En Argentina, el SHU es endémico epidémico, con un aumento de la  incidencia  a través de los años.  Se producen aproximadamente 400 a 700 casos nuevos por año; en la última década la incidencia fue mayor a 10 casos por 100.000 niños menores de 5 años. En otros Países como  Chile, Uruguay, Canadá y USA no superan  los 3 casos cada 100.000 niños menores de 5 años.

El agente causal del SHU es una toxina  denominada  Shigatoxina  producida por la bacteria Escherichia coli, que se puede encontrar en el intestino del ganado vacuno y de personas, que a su vez contaminan alimentos, agua y medio ambiente. Los vacunos son el principal reservorio de esta bacteria.

La principal vía de transmisión  de Echerichia Coli  son los alimentos contaminados, como carne cruda o insuficientemente cocida, leche y productos lácteos no pasteurizados, vegetales crudos mal lavados, agua no potable o la contaminación fecal de aguas de ríos  o piletas y  la  contaminación cruzada durante la preparación de los alimentos.

La transmisión de persona a persona por la vía fecal-oral y el contacto directo del hombre con los animales son importantes vías de transmisión.

Durante un brote por estos  agentes entre el 6 al 10% de los niños afectados pueden desarrollar  SHU.

Es más frecuente en zonas rurales y hay una mayor incidencia en los meses cálidos. Afecta a niños pequeños pero cada vez es más frecuente en niños mayores. La edad  media de presentación es de  15 meses con un rango que comprende de  6 meses a 10 años.

El Síndrome Urémico hemolítico comienza con una fase previa  con  diarrea, sanguinolenta, que puede acompañarse de  vómitos, fiebre y dolor abdominal. Simultáneamente o en días siguientes, el niño empeora por la aparición anemia, disminución  de plaquetas  y fallo renal que requiere  tratamiento dialítico en el 60% de los pacientes. El 25% de los pacientes afectados presentan síntomas neurológicos como convulsiones, irritabilidad, somnolencia, obnubilación, estupor y coma.

Puede complicar también a otros órganos como páncreas, hígado y/o corazón, por lo que se considera una enfermedad con compromiso multisistémico

Una vez diagnosticado el SUH, el paciente requiere internación con  un monitoreo estricto de su estado de hidratación, diuresis, peso, tensión arterial, suficiencia respiratoria y cardíaca.

No existe terapia específica para esta enfermedad.

Según los datos estadísticos, más del 95% de los niños se recuperan en la etapa aguda y la mortalidad en nuestro país ha disminuido a menos de 5% debido al mejor manejo de la Injuria Renal Aguda.

Las secuelas a largo plazo, en caso de presentarse, son generalmente renales y su aparición esta en relación con la severidad del compromiso renal  durante la etapa aguda.

 PREVENCIÓN

-Si presenta diarrea con sangre, consultar inmediatamente a un servicio de salud.

-Lavarse bien las manos con agua y jabón luego de usar el baño, haber tenido contacto con pañales o heces.

-Lavarse bien las manos antes de ingerir o manipular alimentos.

-Lavarse bien las manos luego de tocar animales.

-Lavar cuidadosamente frutas y verduras.

-Asegurar la correcta cocción de la carne, la bacteria se destruye a los 70º, en especial la carne picada o productos elaborados con ella, cuidando que no queden partes rosadas ni jugosas  en su interior.

-No mezclar alimentos crudos y cocidos en el almacenamiento o manipulación.

-Utilizar distintos utensilios en la manipulación de los alimentos para evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos.

-Consumir jugo de frutas,  leche y derivados lácteos pasteurizados y conservar la cadena de frio.

-Consumir agua potable

-Utilizar natatorios habilitados.

-Respetar la prohibición de bañarse en aguas de río potencialmente contaminados